Las altas y bajas temperaturas en el cuerpo de las embarazadas

Las altas y bajas temperaturas en el cuerpo de las embarazadas

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El embarazo puede sacar a la luz un montón de carencias del hogar de las que no nos habíamos dado cuenta pero que pueden llegar a ser realmente importantes. En mi casa hay muchísima humedad y cuando hace frío se te mete en los huesos y ya es difícil sacártelo de encima, cuando me quedé embarazada de mi primer hijo lo pasé realmente mal con esto y hasta entonces lo había ido solventando con estufas de gas o radiadores pero ahora con el segundo pequeñajo en camino no quiero pasar por lo mismo y he confiado en la empresa Calderas a Gas Madrid para que realice toda la instalación en mi hogar, algo que ha sido todo un acierto.

Las embarazadas sufrimos muchísimo más las inclemencias del tiempo, bueno… y casi de cualquier cosa la verdad porque todo nos afecta el doble o el triple y nadie tiene la culpa de ello, ni siquiera nosotras mismas, y es muy importante que, por lo menos en tu hogar, estemos a gusto.

Y es que no todo el mundo sabe lo que se puede llegar a sufrir por cosas como esta. Por ejemplo, una embarazada en pleno agosto puede llegar a sudar la gota gorda y más que eso. La incomodidad, el agobio, la falta de aire y todos los síntomas que tenemos en nuestro cuerpo se ven incrementados y puede resultar verdaderamente asfixiante pasar por ese mes con temperaturas de, en según qué zona de España, hasta 40º. Pero en invierno no se pasa mucho mejor, basta con tener una casa un poco fría o un problema de humedad como ocurre en la mía para que tu cuerpo empiece a temblar como una hoja al viento y se te clave el frío en el cuerpo a martillazos, unos punzantes y dolorosos martillazos.

Pero lo peor no es pasar frío o calor con las incomodidades que eso conlleva, no, lo peor es que los problemas de huesos por falta de calcio que podemos llegar a tener en el periodo de gestación algunas madres de los que a veces no nos deshacemos ya en la vida, se ven agravados con estos cambio de temperatura de una manera potencialmente notable y esto provoca más dolores de espalda, rodillas y articulaciones en todo el cuerpo.

Está claro que quedarnos embarazadas hoy en día, al menos en la mayoría de los casos, es una decisión meditada y consensuada con nuestros maridos que tomamos tras mucho pensar pero, aun así, los problemas a los que nos enfrentamos tras esta decisión, aunque con gusto, sólo los pasamos nosotras y lo menos que podemos intentar conseguir es que dichos problemas sean lo más llevaderos posibles ¿no creéis?

Por eso, desde aquí, animo a todas las parejas que pretendan tener un bebé o a todas las mujeres solteras que estén pensando en dar este gran paso que acondicionen su hogar antes de modo que el trance por el que va a pasar su cuerpo sea lo más llevadero posible en todos los casos y situaciones.

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