Bebé nuevo, coche nuevo

La llegada de un bebé supone muchos cambios en la vida de los padres. Desde una posible redistribución de la casa para hacer sitio al pequeño hasta un cambio de horarios en el trabajo para poder atenderlo. Todo es nuevo, más cuando se trata de padres primerizos. Lo cierto es que todos estos cambios conllevan también muchos gastos en economías que probablemente ya lo tienen complicado con eso de la crisis, pero la alegría que proporciona la paternidad lo puede todo y parece que dejan de ser sacrificios todos esos cambios y gastos.

Uno de los desembolsos más grandes viene con el coche, y no nos referimos al cochecito donde paseamos al bebé, sino al nuestro, al que conducimos nosotros mismos. Muchas parejas se compran sus coches antes de tener planes de futuro o incluso antes de haberse conocido, así que lo hacen acorde a sus necesidades del momento.

Por ejemplo, algunos prefieren un coche pequeño para que no consuma mucho en sus viajes al trabajo o para que les resulte más fácil de aparcar en los diminutos huecos de las ciudades. Otros, casi siempre los padres, se decantan por coches deportivos que normalmente no tienen mucho maletero.

Pues buen, con la llegada del nuevo miembro de la familia todo esto da un vuelvo y las necesidades cambian por completo. Donde primero lo vamos a notar va a ser en el maletero, en el espacio libre del coche en general. A nada que queramos ir al supermercado con el bebé no sabremos dónde meter su cochecito, las bolsas del súper, su bolsita con los pañales, el carro de la compra… Todo hueco se nos hace pequeño.

La solución más práctica es vender el coche y comprarse uno nuevo. En Internet podemos encontrar muchas webs de segunda mano de coches para vender el nuestro y sacarnos un dinero por él para poder adquirir otro. Es una gran solución, ya que se suele recaudar bastante más que entregándolo en el concesionario a la hora de comprar el siguiente. Además, a veces encontramos también algunas gangas y que quizás se ajusten a lo que queremos o nos hace falta. Hay que tener en cuenta que cada uno tiene unas necesidades diferentes, al igual que nosotros queremos un coche grande para poder meter todos los artilugios, puede que alguna pareja tenga ya el nido vacío y desee deshacerse de su monovolumen para adquirir un descapotable. Nunca se sabe.

Otra opción es empeñar el coche pero con opción de uso. De esta forma tendremos liquidez para poder comprar un coche nuevo sin deshacernos del nuestro en caso de que nuestra pareja tenga que hacer uso de él también. Más adelante, cuando tengamos una presión menor de gastos, podremos recuperarlo o venderlo definitivamente.

El canje es también otra manera de cambiar de coche, desde por otros usuarios hasta incluso con los miembros de la familia. Hace poco, vi como la señora que aparcaba en la plaza que estaba al lado de la mía pasaba de conducir una berlina a un deportivo biplaza. Le pregunté por qué había cambiado su coche estando nuevo y me comentó que su sobrino había sido padre y que a ella le gustaba su coche, así que se los intercambiaron.

No obstante, independientemente de la solución que deis a este problema, es conveniente que reviséis el coche con cuidado e invirtáis en todo lo que este necesite acudiendo a tiendas de repuestos de calidad como Repuestos Integran. Ahora lo más importante es la seguridad de vuestro hijo y en eso no debéis ahorrar.

Asimismo, si todavía estáis esperando al bebé, acordaos de cambiar el cinturón de seguridad para las futuras mamás, ya que los que habitualmente llevan los coches pueden hacer daño al feto. En tiendas de repuestos los podéis encontrar, así que como en aquellas donde venden productos para los bebés.

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