Madres de alquiler: aspectos legales

Vientres de alquiler

Un día viendo en televisión uno de esos programas que luego la gente asegura que no ve, pero son líderes de audiencia, en concreto Sálvame Deluxe (no me importa reconocerlo), sacaron el tema de Tamara Gorro y Ezequiel Garay. La colaboradora de televisión y el futbolista que ya que por medios naturales no pueden tener hijos han decidido recurrir a una madre de alquiler. Por supuesto en Estados Unidos. Un tema que escabroso para el que me he asesorado con el despacho legal de Miguel Durán para poder analizar el caso.

Aunque en España podemos presumir de que la legislación sobre reproducción asistida es una de las más avanzadas de Europa, la gestación por encargo está prohibida. Es decir, una pareja no puede encargar a otra que tenga un hijo y luego se lo entregue. Algo a lo que estamos muy acostumbrados a ver en las películas del Multicine de Antena 3, ¿verdad?

Pues bien, según me han contado desde este despacho de abogados laboralistas de Madrid, legalmente el bebé es hijo de la mujer que lo gesta, aunque los gametos para fecundar a la madre de alquiler los haya proporcionado la pareja interesada. En este caso, al hombre si se le puede reconocer como padre biológico y se le podría reclamar la paternidad para que asumiera sus obligaciones, pero su compañera no tendría ningún derecho ni obligación. Por lo tanto hay que irse a otros países como por ejemplo en Estados Unidos, pero en una decena de estados, no en todos.

California es uno de los lugares con las leyes más flexibles, y por eso existe una mayor oferta de agencias en España, tanto nacionales como extranjeras, especializadas en orientar, asesorar e incluso organizar el proceso en esta zona. El mayor inconveniente es que contratar la gestación subrogada en EE.UU. puede costar el triple que en otros países, como la India, donde el procedimiento puede rondar los 20-25 mil euros, según me explican estos abogados para empresas de Madrid.

Al despacho de Miguel Durán han llegado unos cuantos casos de este tipo. Y es que se estima que centenares de familias españolas han optado por una gestación por sustitución en la última década. Aunque no ha sido nada fácil. Por ejemplo, hasta 2010 no se admitía en nuestro país la inscripción de los recién nacidos por la técnica de la maternidad subrogada en el Registro Civil.

Ante esta situación el bebé quedaba desprotegido, no se le podía empadronar y no tenían derecho a seguridad social o educación pública gratuita. Muchas familias tuvieron que acudir a bufetes como el de Miguel Durán en Madrid. Actualmente esta ley ya se ha cambiado. Así se ordena la inscripción de los hijos de españoles nacidos en el extranjero mediante maternidad subrogada, siempre y cuando cumplan ciertos requisitos.

Por último, es preciso que al menos uno de los padres sea español y que no se vulnere el derecho del menor a conocer su origen biológico. Yo la verdad es que en este tema tengo mis objeciones. Creo que antes de recurrir a estas acciones, habrá que sondear todo. Me inclino más por el método de adopción. Ya que en los casos de madre de alquiler siempre me queda el run run de pensar en esa madre que se ve despojada, porque quiere eso sí, de un hijo. El tema está sobre la mesa. ¿Tú qué opinas?

 

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