Cuando los bebés llegan a un hogar, estaremos de acuerdo en que todo es nuevo y emocionante. Como no hablar de esas manitas que agarran todo, el olor a talco y las primeras risitas que tienen. Lo cierto es que entre los pañales y los biberones, muchas veces se olvida algo que es tan importante como la salud dental. No debemos esperar a que salgan los dientes para comenzar a cuidarla.
La boca del bebé se puede decir que es como una casita que se debe tener en buen estado de limpieza desde el primer día. Es algo que puede aprender con mi hija, por lo que mi recomendación es siempre tener una rutina diaria que evite los dramas en el futuro y ahora que tiene cuatro años, puede presumir de sonrisa sin miedos.
Antes de que aparezca el primer diente
Se deben limpiar las encías e ir creando hábitos. Está claro que el bebé nace sin dientes, pero la boca realmente ya está trabajando, puesto que se dedica a mamar, tragar leche materna o de fórmula, lo que hace es dejar azúcares pegajosos.
Esto puede hacer que las bacterias del aire o los beses se instalen. Desde las primeras semanas, lo que debe hacerse, como nos confirman desde la clínica dental Puerta de Alcalá, es pasar una gasa suave húmeda por las encías, la lengua y las mejillas después de comer. Nada de utilizar jabón, solamente agua templada. Este es un masaje suave que lo que hace es calmar cólicos y preparar el terreno.
Se debe hacer como un juego, mientras se baña, se puede cantarle, de tal forma que se vaya acostumbrando al tacto, luego el cepillo será natural. Lo ideal es evitar el uso de chupetes azucarados o biberones que se prolonguen durante la noche, puesto que la leche estancada pudre las encías.
Ya llegan los dientes
Cuando tienen seis meses, lo que ocurre es que asoman los incisivos inferiores. Debido a ello, el bebé llora, babea y muerde todo, porque como tiene las encías hinchadas, le duelen. En este caso, lo mejor que se puede hacer es utilizar anillos fríos puesto que son un gran alivio, así como los masajes del dedo limpio que ayudan bastante. No se debe usar miel, pero sí es posible utilizar yogures naturales.
Como aparece el primer diente, estamos ante una fiesta, pero no hay que olvidarse de limpiar con una gasa o un dedal de silicona al menos un par de veces diarias. Se debe utilizar un cepillo blando infantil, donde haya movimientos suaves en círculos que cubren todo.
La rutina diaria
Se insiste mucho por parte de los profesionales en que la limpieza se haga mediante una canción favorita. Hay que enseñar a que sople la lengua, a no escupir ni tragar la pasta. De igual forma, a utilizar el hilo dental cuando haya que lavarse los dientes. Se deben evitar las bebidas dulces, post-cepillo, agua pura y chicles sin azúcar en los premolares.
Alimentación: come bien, dientes fuertes
La lactancia materna es muy positiva, puesto que ayuda a que se fortalezca la mandíbula. Son buenas las papillas de frutas y se deben limitar los zumos de biberón y los ácidos que erosionan. Por este motivo, merece la pena introducir sólidos y tomar manzana crujiente que ayuda a masajear las encías. No se debe picotear de manera constante, puesto que cuando se toman comidas estructuradas, se deja la saliva limpiar.
Conociendo las señales de alerta y primera visita al dentista
Si hay hinchazón y pus, debes ir al pediatra, si ves manchas blancas en las encías, estás ante caries temprana, por lo que debes actuar ya. La primera cita en el dentista debe ser al año o al medio año después de que haya aparecido el primer diente. Luego debes contar los dientes y explorar sin miedo. Se deben detectar los apiñamientos.
Juguetes y hábitos que suman
Hay mordedores realizados en silicona y cucharas de masaje. Se debe evitar biberón chupete después del año. Para los deportes es necesario utilizar un protector de boca.
Los padres deben servir de ejemplo. Por este motivo, si tú te cepillas, debe ser visible y debes copiarlo, La familia comerá sano y las boquitas se mantendrán felices.
¿Qué errores comunes se evitan fácilmente?
Sobreproteger no es bueno, debes dejar que muerda naturalmente. No hay que olvidarse del nocivo que tiene la noche, pues es el momento en el que la caries reina. El cuidado dental del bebé es amor preventivo. Para ello, lo mejor es comenzar hoy con gasa, rutina y visitas, el pequeño lo agradecerá masticando una manzana feliz y sonriendo.
La clínica dental perfecta para los más peques
Aunque el hecho de llevar a un bebé a la consulta del dentista puede parecer algo complicado, una buena hace que todo eso se transforme en una visita divertida, como si fuese al parque. No hablamos de que sea magia, hablamos de un diseño que está pensado para las manitas curiosas y los miedos infantiles.
La sala de espera no debe ser aburrida, por lo que lo mejor es que sea colorida en sus paredes, tenga juguetes lavables o libros. La música debe ser suave y olores a vainilla No debemos olvidar que es necesario que haya sillones cómodos y cambiadores.
La tecnología que se use deberá ser suave y de gran precisión, donde haya, por ejemplo, cámaras intraorales, de tal forma que se vean dientes en pantalla grande. Debe haber láser blando para las caries tempranas, sin necesidad de taladro. Un escáner 3D rápido no debe tener moldes pastosos.
Deberá contar con servicios pensados para bebés con revisiones cada seis meses después del primer diente, se harán chequeos de encías y flúor tópico. No debemos olvidarnos de los selladores preventivos. Algo que es interesante es que haya asesoría para la lactancia, puesto que hay posiciones correctas que evitan las mordidas.
Estas son algunas de las características que creemos más importantes. Recordemos que la salud del pequeño, de una forma u otra, se verá reflejada en su futuro.



