Enseñando a hablar a nuestros hijos en el colegio y en casa.

El dominio del lenguaje es un elemento clave en el desarrollo intelectual y de aprendizaje del niño. Para potenciarlo, los colegios han incluido la figura del maestro en audición y lenguaje que aborda los problemas que puedan surgir en este campo, en colaboración con el resto del profesorado y los padres.

El maestro en audición y lenguaje es un especialista dedicado a prever, detectar y resolver problemas que puedan surgir en la comunicación lingüística del niño.

Los docentes del Colegio Público Mesonero Romanos, un colegio de Madrid, nos comentan que este maestro especializado trabaja en colaboración con el tutor del niño y realiza su labor en el contexto de la línea educativa del centro.

Su trabajo está muy ligado a la enseñanza de la lengua vehicular de la comunidad autónoma del centro. En casi toda España, el Castellano, pero en Cataluña, donde se practica un sistema educativo de inmersión lingüística, se centra más en el uso del catalán.

La buena utilización del lenguaje afecta al aprendizaje en todas las asignaturas y disciplinas, tanto de la escuela como de la vida personal del niño. El lenguaje, aparte de ser el vehículo en el que nos comunicamos, es nuestro código de pensamiento. Pensamos en un idioma.

Eso podemos observarlo en nosotros mismos cuando intentamos comunicarnos en inglés. Aunque sepamos el idioma, pensamos en castellano y al hablar con un angloparlante hacemos una traducción simultánea en nuestra cabeza.

Aprendemos a hablar antes que a leer y escribir. Son dos procesos mentales diferentes. La parte de nuestro cerebro que rige el aprendizaje y la comunicación funciona en términos de sonidos y palabras.

No manejar correctamente el lenguaje puede suponer una traba para el aprendizaje del niño. Al no entender lo que significan las palabras, el niño no se esfuerza en aprenderlas y utilizarlas.

Si al hablar, no consigue que le entiendan, porque pronuncia mal determinados fonemas, por ejemplo, se esforzará menos en comunicarse con los demás y, por tanto, en elaborar discursos y pensamientos.

Todo eso, sin incluir la merma en la autoestima. El niño se vuelve más retraído y habla menos por medio a que se burlen de él o lo reprendan, lo cual puede llegar a suponer un bloqueo en el aprendizaje.

Por eso es importante, tanto en casa como en el colegio, abordar los problemas que puedan surgir en la audición y el lenguaje.

Problemas en el habla.

Ningún niño nace sabiendo hablar. Es una habilidad que van adquiriendo con el tiempo. No se trata de una facultad mental reprimida que se libera pasados unos meses. En el aprendizaje del habla influyen elementos físicos (factor interno) y condicionantes ambientales (factores externos).

Los niños aprenden a hablar por imitación. Utilizan las palabras y les asignan un significado por el efecto que producen. Un bebé aprende a decir “mamá” porque descubre que con ese sonido logra la atención de su madre.

El aprendizaje es intuitivo. Nadie le dice al niño como tiene que poner la boca para pronunciar determinadas palabras. Lo hacen imitando los gestos de los mayores y por el propio autoconocimiento de su cuerpo.

Durante el proceso de aprendizaje del lenguaje intervienen diferentes áreas en las que el niño puede tener problemas en una o en varias de ellas. Estas son las más significativas:

  • Lenguaje receptivo. El niño tiene dificultades para entender lo que dicen otras personas. Puede ser por pérdida auditiva, no escucha bien los sonidos, o porque no entiende el significado de las palabras.
  • Lenguaje expresivo. El niño tiene problemas para hacerse entender. No sabe qué palabras debe utilizar para comunicar algo, no sabe combinar las palabras o las conoce, pero no sabe expresarlas.
  • Trastornos del habla. Problemas para pronunciar determinados sonidos. Estos pueden ser ocasionados por causas físicas, el frenillo de la boca, o por hábitos adquiridos. No pronunciar la “r”. Estos trastornos también abarcan la fluidez al construir oraciones, como es el tartamudeo o el balbuceo.
  • Retraso del lenguaje. No todos los niños aprenden a hablar al mismo tiempo. Si el niño no presenta deficiencias auditivas ni ninguna enfermedad neuronal, no hay que preocuparse. Empezará a hablar cuando su cuerpo y su mente estén preparados.
  • Trastornos neuronales. Existen algunos trastornos cerebrales que afectan al aprendizaje y uso del lenguaje. Uno de ellos es la afasia. Una lesión cerebral que repercute en la capacidad de entender o hablar determinadas partes del lenguaje. Otra enfermedad es el Trastorno de Procesamiento Auditivo, que consiste en la dificultad del cerebro en entender el significado de los sonidos que recibe desde los oídos.

Todos estos problemas tienen solución. No son un estigma de por vida. Será necesario detectarlos y aplicar una terapia para resolverlos.

El trabajo de los padres.

La familia es el entorno natural del niño, sobre todo durante su infancia. Es el hábitat social donde se siente seguro y donde forja sus referentes. De ahí lo importante del papel de los padres en el aprendizaje y desarrollo del lenguaje.

El habla está muy ligada a los sentimientos. El cariño, la afectividad y el tiempo que pasan los padres con los niños son una fuente de estimulación y de aprendizaje. El afecto que recibe el niño es determinante para que desarrolle su forma de comunicarse.

Para eso, los padres no tienen que hacer nada del otro mundo, sino actuar como padres. Deben crear un ambiente propicio en el que el niño pueda expresarse con seguridad. Escuchar lo que dice, cómo se siente, qué piensa y animarle a que lo desarrolle, a que se explique.

Para el niño es importante disponer de un ámbito en el que pueda compartir lo que le gusta y lo que le preocupa con los adultos más cercanos. La forma en que reaccionen ellos, las palabras que le digan, son importantes en su aprendizaje.

La comunicación entre padres e hijos es decisiva. Para ello hay que dedicarle tiempo, pero sin ser absorbentes. Los niños también necesitan su espacio para ellos y para estar con otros niños.

Si alguna vez hay que rectificarle algo, la forma en que construye las frases o la pronunciación, hay que hacerlo de una forma amable y constructiva. No como si se le reprendiera. Que el niño lo acepte, que intente interiorizarlo. Es bueno plantearlo como si fuera un juego y que se lo auto-aplique de una forma divertida.

El niño tiene otras fuentes de conocimiento, que además de enseñarles conceptos y alimentar su imaginación, enriquecen su lenguaje. Es aquello que leen, ven y escuchan. Es bastante positivo que los padres se sienten con los niños a leerles un cuento. Además de despertarles el interés por la lectura, les descubren los libros como una ventana al conocimiento y a la imaginación.

Contarles historias y preocuparse de que las sigan, permitiendo que hagan preguntas, aumenta su léxico y mejora su capacidad de expresión.

Los dibujos animados que ven por televisión o los videos que miran en el móvil de los padres también son otra fuente de conocimiento para desarrollar el lenguaje, pero ojo, un móvil, nunca puede sustituir a los padres.

El refuerzo en el colegio.

El colegio complementa el trabajo que realizan los padres en casa. No es un sustituto. Las dos partes son importantes. Por lo decisivo que es el desarrollo del lenguaje en la formación de los niños, en los colegios públicos se ha introducido la figura del maestro en audición y lenguaje.

Según nos comenta Laura García, de Preparadora online AL, una academia por internet especializada en preparar oposiciones para pedagogos, las comunidades autónomas sacan cada vez más plazas públicas dedicadas a esta especialidad.

Para trabajar en ellas será necesario tener la diplomatura de magisterio con grado en educación primaria y contar con una mención especial en Pedagogía Terapéutica (PT) o en audición y lenguaje. Y desde luego, aprobar las oposiciones correspondientes.

Según nos informa en su web la secretaría de enseñanza de CCOO – Andalucía, la figura del maestro especializado en audición y lenguaje aparece por primera vez en 1985. Pero es en estos últimos años, debido a aplicar un sistema educativo más inclusivo, se que se está demandando más este perfil profesional en la enseñanza pública.

Se podría decir que es una especialización del Pedagogo Terapeuta, de hecho realiza tareas similares, como detectar problemas en el alumnado y diseñar planes de actuación. También es el encargado de llevar clases de refuerzo, si bien su trabajo se limita al campo del aprendizaje del lenguaje y del habla.

Algunas personas los confunden con un logopeda. Este trabaja en el ámbito clínico mientras el maestro en audición y lenguaje lo hace en el académico. Su labor está inscrita dentro del plan educativo del centro de enseñanza.

Este pedagogo suele trabajar con niños de educación preescolar y primaria. Desde los 3 a los 6 años. Codo con codo con la tutora del curso. Sus clases de refuerzo y ejercicios están ligadas al material educativo que se imparte en el aula.

Como sucede en otros campos del aprendizaje. El trabajo del colegio se complementa con la labor que realizan los padres en casa. Trabajando las dos partes, conjuntamente, en la educación de los niños.

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