El Chupón o chupete ¿enemigo o aliado?

El Chupón o chupete ¿enemigo o aliado?

Los bebés y niños pequeños son todo un mundo por descubrir. Desde el momento que llegan al mundo, comienza una aventura para todos los que rodean al nuevo integrante de la familia, y con el paso del tiempo, van mostrando su personalidad para que los adultos a su alrededor comiencen a entender lo que quiere o siente.

Así, cada familia tiene sus propias rutinas y formas de hacer las cosas dependiendo del estilo de vida, del tipo de crianza y de las experiencias previas que se tengan en relación a las cosas que le funcionaron o no a otras personas en su aventura de ser madres y padres.

Un punto que siempre es motivo de debate es el uso o no de los chupones o chupetes, ya que existen muchas opiniones y muchas caras de la moneda que hacen que exista gente 100% a favor de ellos y otras que estén 100% en contra. Sin embargo, mucho tiene que ver con la desinformación o en otros casos, en lo difícil que es hacer que el niño luego se desprenda de ellos.

Por ello, a lo largo de este artículo estaremos compartiendo todo lo que tenemos que saber sobre el uso de los chupones o chupetes, para que sea más sencillo tomar una decisión sobre si lo incorporamos a la rutina diaria y de vida de nuestros pequeños.

¿Cuándo se puede comenzar a usar un chupón o chupete?

En primera instancia el momento de darle a un bebé un chupón dependerá del tipo de alimentación que se le quiera dar al recién nacido. Según la Organización Mundial de la Salud, no es recomendable que los padres integren los chupetes antes de que el bebé cumpla un mes de nacido para evitar problemas con la lactancia materna.

Esto se debe a que el bebé debe aprender a succionar desde el seno de la madre y el chupón puede confundirlo, lo que a su vez puede generar una problemática para la alimentación. Sin embargo, si desde el primer momento el pequeño consume leche de fórmula desde biberones, no hay ningún problema en dárselo.

Tomando en cuenta esto, la decisión debe ser basada en el tipo de alimentación que tendrá el pequeño. Lo ideal es que la lactancia materna esté bien consolidada antes de pasar a fórmulas y chupetes; sin embargo dependerá de las necesidades y posibilidades que existan en cada situación.

El chupón o chupete y la relación con la salud integral del bebé

Una de las grandes preocupaciones que van de la mano del chupete, es si este es “sano” para el uso de los bebés. En este particular existen dos grandes dudas, una en relación a la salud bucodental del niño y la otra es sobre el síndrome de muerte súbita del lactante, de las cuales hablaremos a continuación

  • La salud bucodental

Como mencionamos antes, esta es una de las grandes interrogantes que van de la mano del chupete, y es que el temor a que se den malformaciones en la dentadura por su uso, es una preocupación en la mayoría de los padres, sin embargo, según los especialistas odontológicos de Clínica Íntegra, lo recomendable es que los niños utilicen el chupón hasta los dos años de edad, pues cualquier movimiento dental que este pueda producir se corregirá naturalmente a medida que el niño crezca.

En relación a esto, los profesionales recomiendan el uso del chupón en lugar de permitir que los pequeños utilicen sus dedos (el pulgar es el más común) para la succión, ya que a largo plazo, trabajar en eliminar la costumbre es mucho más complicado, debido a que la succión dactilar siempre es más factible. El niño puede controlar cuándo comienza y termina la succión, sin necesidad de pedir ayuda o de un ente externo, como podría ser el chupete.

Por el contrario, en el caso de los chupetes son los adultos quienes lo administran según las necesidades y rutinas del niño. En relación a la limpieza del mismo, no requiere de más atención que la esterilización diaria y evitar compartirlo con otros niños.

  • Síndrome de muerte súbita del lactante o SMSL

Este síndrome se trata de la muerte repentina e inexplicable de un bebé de menos de 1 año de edad. Por lo general, la mayoría de las muertes por SMSL están asociadas con el sueño y puede afectar a todos los niños sin distinción y sin ningún motivo aparente.

Es esto lo que lo hace tan temible para los cuidadores, ya que no hay un elemento específico que evitar, sino que el SMSL puede presentarse por múltiples razones. Algunas de ellas pueden ser: fumar, beber o consumir drogas durante el embarazo y después del parto, cuidado prenatal inadecuado, parto prematuro o bajo peso al nacer, antecedentes familiares de SMSL, madres de menos de 20 años de edad, estar cerca de humo de tabaco después del nacimiento, y a esto se le puede sumar simplemente la mala suerte de que ocurra.

El diagnóstico de los niños que fallecen por este síndrome se da luego de descartar otras posibles causas de muertes, entre ellas los accidentes, los casos de maltrato y las afecciones sin diagnóstico previo, como los trastornos metabólicos o cardíacos. Sin embargo, hay algunas medidas preventivas que se pueden utilizar para evitar que el niño sufra de este síndrome, entre ellas:

  1. Uso del chupete: En este caso y como mencionamos antes, dependerá del tipo de alimentación del lactante, pues no se recomienda su uso en pequeños de menos de un mes en el caso de la lactancia materna exclusiva. Por el contrario, en el caso de bebés que consumen fórmula no es determinante; lo recomendable es que duerma con el chupón por lo menos el primer año sin que sea obligado. Si lo rechaza lo ideal no es forzarlo; también es importante destacar que si suelta el chupete mientras está dormido, no es necesario que se lo vuelva a poner
  2. La lactancia materna continúa: Los niños que se alimentan de lactancia ya sea exclusiva o parcial tienen menos probabilidades de sufrir SMSL, por lo que se recomienda que en la medida de lo posible, la alimentación incluya la lactancia materna.
  3. Compartir habitación con el niño (sin necesidad de compartir la cama): Ya que esta manera se puede vigilar y llegar a tiempo ante cualquier eventualidad.
  4. Cumplir con el cronograma de vacunación: estudios demuestran que los bebés que reciben las vacunas tienen un riesgo 50 % menor de sufrir SMSL
  5. Evitar que el niño duerma con demasiados accesorios a su alrededor:  como mantas, peluches, almohadas que puedan evitar que reciba el oxígeno necesario. Lo ideal es que por lo menos hasta los 6 meses este tipo de acompañamientos no estén en la cuna o corral.
  6. La asistencia constante a los controles pediátricos: Ya que el acudir a ellos el médico puede identificar si hay algo que salga de lo común y atacar a tiempo, pero además le permite a los padres ir solventando dudas en relación a las etapas del crecimiento, así como también a darle toda la información necesaria que necesitan los especialistas para poder entender a qué se deben los cambios.

Recomendaciones para utilizar el chupón correctamente

Cuando se trata de sumar algo a la rutina de un bebé, es importante tener en cuenta ciertas cosas que pueden facilitar la transición a ella. Teniendo eso en mente a continuación compartiremos algunas recomendaciones o consejos que tienen que ver con el uso y mantenimiento de los chupones:

  • Comprar un chupete adecuado para la edad del bebé, verificando en la etiqueta que no sea un chupón que no esté acorde con su edad o uno para un bebé más pequeño, ya que pudiera incluso causarle asfixia.
  • No colgar el chupete a un cordón en el cuello del bebé, de forma que evitemos el riesgo de estrangulación.
  • De ser posible se recomienda el uso de chupones ergonómicos, para que sea menor el impacto en la boca del bebé.
  • El chupón debe de tener la base más ancha que la boca del bebé y con orificios para que pase el aire.
  • Los primeros meses el chupón se puede esterilizar una vez al día, ya después, lo ideal es lavarlo con agua y jabón de ser posible, si no, enjuagar al chorro de agua por unos minutos.
  • Cuando el bebé esté inquieto o llore, lo ideal es calmarlo de alguna otra manera primero y buscar la razón por la que se encuentra intranquilo antes de darle el chupón.

Como mencionamos al principio de este artículo, cada familia tiene una estructura, una rutina y una forma de hacer las cosas, y lo importante es que todas las incorporaciones que se hagan sean para el beneficio de todos, principalmente del bebé, por lo que lo fundamental es tener todas las herramientas y el conocimiento a la mano para tomar una decisión.

Elegir darle o no un chupete a un bebé es algo que debe hacerse con conocimiento de ventajas, desventajas y sobre todo con la certeza de que lo que estamos haciendo, encaja con el estilo de crianza que se le quiere dar al pequeño.