El aliado del bebé: chupetes

No hay bebé que no posea una ingente cantidad de estas tetinas de silicona. Actualmente, podemos encontrar en el mercado tanta oferta que los papas no pueden resistirse a probarlos todos durante el tiempo que el bebé, lo necesita. Para un recién nacido, este instrumento es un gran aliado, pues la succión que ejerce sobre la tetina, ayuda a su relajación. Los chupetes son un gran invento, gracias a su llegada, el dedo dejo de ser el elemento succionador de los bebes, que tenia peores consecuencias.

Sabemos que el uso prolongado del chupete no es adecuado para la mordida y la salud psicoemocional de los bebés, por esa razón y para aclararnos un poquito al respecto, hemos hablado con los odontólogos de Imoi, cuya trayectoria profesional es una garantía.

En este artículo, vamos a exponer todo lo referente a los chupetes, su función, necesidad, ventajas e inconvenientes. Desde un punto de vista pediátrico y odontológico, los chupetes son necesarios, pero solo hasta cierto punto.

Todos sabemos que, durante los primeros meses de vida, los pequeñines, tienen una necesidad imperiosa de succionar algo para mantenerse relajados, tranquilizarse y calmarse. A los papas y las mamas, el chupete les viene de lujo, puesto que esta clase de nutrición, considerada no nutritiva o succión afectiva, no tiene la finalidad de alimentarse.

Los bebes que se alimentan de la madre, es decir, son amamantados, generalmente carecen de esa necesidad de succión afectiva, pues es cubierta por el pecho materno. De hecho, la succión no nutritiva, favorece el establecimiento de la lactancia, debido a que la succión más frecuente hace que la madre aumente y regule la producción de leche. Cuando la disponibilidad de la madre no es posible, el chupete, se convierte en ese perfecto aliado para madre y bebe, cubriendo la necesidad de la succión afectiva.

Al ser alimentados con biberón, los bebés no satisfacen esta necesidad por lo que se recurre al chupete de forma continua.

Aliado o enemigo… mejor un uso responsable

El uso del chupete esta ampliamente aceptado y extendido. No es algo nuevo, ni de reciente creación o descubrimiento. Sin embargo, en función de a quien se pregunte, respecto al uso del chupete, la controversia esta servida. Según los entendidos en la materia, más allá de la maternidad que confiere la sabiduría del instinto, se trata  más bien de una elección personal. Hay que tener en la mano toda la información, con sus ventajas e inconvenientes y, por supuesto hacer un uso responsable del chupete. En estos casos, se trata de una buena elección con beneficios para el pequeño.

Durante el sueño (y los bebés, suelen dormir mucho), utilizar el chupete, previene el síndrome de muerte súbita del lactante. Sobre todo en los casos en los que el bebé, no es amamantado. La succión activa los mecanismos cerebrales que controlan las vías respiratorias superiores, al tiempo que lo hace como barrera mecánica. En estos casos en concreto, el uso del chupete, puede ser beneficioso ya que los bebés que no son amamantados, carecen del efecto protector que ejerce la lactancia materna.

El efecto tranquilizador y reconfortante, se convierte en una fuente de consuelo y calma el llanto de los bebés. Algo que puede alcanzar niveles de ruido insospechados y generan un gran nivel de estrés a los papas.

Otros efectos beneficiosos son los que genera a la hora de ayudar a que el bebé se relaje y concilie el sueño; les aporta seguridad y confianza y posee un efecto analgésico no farmacológico. Con el chupete, se olvidan, la gran mayoría, de succionar el pulgar, algo cuyas consecuencias, son más nefastas.

Aunque el uso del chupete, ofrece todos estos grandes beneficios, no se trata de algo que sea ley. No es obligatorio que un bebé utilice chupete. Es cierto que la Asociación Española de Pediatría, expone entre sus ventajas, ese factor protector frente al síndrome de la muerte súbita, sin embargo, existen otros factores protectores a tener en cuenta. No es necesario obsesionarse si el bebé, pasa del chupete. Existen otros métodos para calmarlo y proporcionar esa necesidad afectiva.

Sus efectos negativos debido a un mal uso

Con mal uso, no nos referimos a colocar mal el chupete. Los efectos negativos que puede conllevar, son relativos al tiempo de uso: utilización precoz en bebés que son amamantados, uso excesivo o prolongado (más allá de los veinticuatro meses más efecto negativo). Estos factores, pueden derivar en algunos riesgos para la salud del bebé que, aun siendo conocidos, no está de más recordar:

  • Su uso puede interferir en la instauración de la lactancia materna. Esta es la razón por la que no se recomienda su utilización hasta que esta, no está establecida adecuadamente, es decir, cuando el bebé ya tiene aproximadamente un mes de vida. Usarlo durante las primeras semanas de vida, aumenta los problemas asociados a la instauración de la lactancia, debido a la confusión entre el pezón y el chupete, pues no ofrecen la misma clase de succión. Si se da el caso de que el bebé reduzca las tomas de pecho por tener satisfecha la succión afectiva gracias al chupete, puede darse un descenso en la producción de leche y, en consecuencia, limitar la ganancia de peso.
  • Cuando se da un uso excesivo y prolongado, pueden originarse problemas de maloclusión dental: alteración de la mordida (mordida abierta o cruzada posterior), deformación del paladar (más ojival, alto y abovedado) que puede comprometer la respiración.
  • La alteración de la mordida y el paladar, favorecen la malposición de la lengua pudiendo, a su vez, ocasionar un compromiso de la respiración nasal, favoreciendo una respiración oral, anómala. Problemas de masticación con deglución atípica o alteración en el lenguaje, son otras de las posibles consecuencias.
  • Aumenta el riesgo de padecer infecciones de oído.
  • Dificulta el desarrollo natural del lenguaje ocasionando problemas en el habla y la articulación de las palabras.
  • Incrementa las infecciones en la boca.
  • Fomenta la aparición de caries si se endulza.
  • Se crea una necesidad de uso del chupete para dormir y redormirse cuando se despiertan.

Aparte de estas posibles consecuencias negativas, existen otra serie de factores que, influyen en la alteración del desarrollo maxilofacial. En este caso se establece una relación directa entre los factores expuestos y sus efectos negativos:

  • Tipo de chupete.
  • Tiempo y frecuencia de uso.
  • Intensidad de la succión.
  • Factores genéticos.
  • Duración de uso.

Elegir un chupete adecuado

Hasta ahora hemos visto las ventajas que ofrece y las posibles consecuencias negativas que pueden derivarse del mal uso del chupete. Como hemos comentado, se trata de un artículo que no es para nada imprescindible en todos los bebes y su uso, no es obligatorio. Aun así, tampoco hay que rasgarse las vestiduras y lanzar el mundo del chupete a kilómetros de distancia. Basta con saber que tipo de chupete elegir y como utilizarlo de forma correcta para sacar el mejor provecho de este excelente aliado, en según que momentos y circunstancias.

En el mercado existen infinidad de chupetes, ninguno es perfecto, pues, como dicen los pediatras y odontopediatras, de algún modo, influyen en el desarrollo maxilofacial si se hace un mal uso. No obstante, los hay más adecuados y respetuosos con la morfología de la boca del bebé.

De este modo, encontramos diferentes clasificaciones: en función de la talla o tamaño, asociados a los meses del bebe; según la forma que tiene la tetina, anatómicos, de bola o cereza y fisiológicos; en función del material, látex y caucho o silicona.

Cada uno con una serie de características particulares que ayudan a tomar la mejor decisión, en función de la edad del bebe y sus necesidades. Como no hay chupete ideal, sino menos malo, según los profesionales, la atención se pone en la tetina, por ser la parte del chupete que altera el desarrollo de la boca y, por tanto, genera los problemas ya mencionados.

Aun siendo así, los chupetes deben de cumplir una serie de requisitos que vamos a citar a continuación:

  • Han de cumplir la normativa europea.
  • Deben estar fabricados con un material resistente, antialérgico y no tóxico.
  • En cuanto a la tetina, el material debe ser silicona preferentemente, la forma fisiológica, mejor plana y flexible que de cereza. La talla pequeña aunque el bebé crezca y su dureza lo más flexible posible para evitar que ejerza presión en el paladar.
  • Respecto al cuello (la unión entre la tetina y la carcasa), cuanto más fino y flexible mejor.
  • El escudo, también debe ser flexible para evitar daños si el bebé cae o se golpea, ligero, no debe separarse de la tetina y debe dejar la nariz libre.
  • Evitar las cadenas, puesto que el peso del mismo hará que el bebé succione con mayor intensidad para tenerlo en la boca, algo que puede generar más riesgo de alteraciones. Si lo tiene a mano todo el tiempo, lo utilizara de forma excesiva, por lo que es mejor limitarlo la hora de dormir y calmar el llano. Si son largas, puede existir riesgo de estrangulamiento.

En conclusión, el chupete es un excelente aliado en según que momentos y circunstancias, pero no conviene hacer un uso excesivo ni permitir que el bebé, lo convierta en algo indispensable.

 

 

 

 

 

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