Barcelona, un inmejorable destino para el primer viaje en familia

Barcelona, un inmejorable destino para el primer viaje en familia

Irnos de vacaciones con nuestro bebé de pocos meses es una experiencia fascinante pero al mismo tiempo complicada e incluso estresante. Por un lado, se trata de uno de, probablemente, el primer viaje familiar de la criatura y eso siempre ilusiona a los padres. Por el otro, un bebé requiere de una atención constante durante las 24 horas del día y en cualquier momento será necesario abandonar todo lo que estemos haciendo para apaciguar su llanto o alimentarle.

Además de todo ello, un viaje así lleva implícito un gran requerimiento: el de hospedarnos en un lugar perfectamente preparado para acoger a una joven pareja con un bebé. Las instalaciones y el servicio de un hotel son fundamentales para ello y no todos sitios son ideales. La búsqueda de un hotel que sí que lo sea es mucho más que importante. Es el factor diferencial entre unas vacaciones que se recordarán durante mucho tiempo… o un infierno.

Mi hija nació a principios del mes de mayo de 2014. Su nacimiento marcó un hito en toda la familia. Se trataba de la primera nieta de mis padres y también la de mis suegros, por lo que todos estuvieron muy volcados con nosotros. Fueron unos meses espectaculares y muy bonitos. Tanto mi mujer como yo nos sentíamos inmensamente felices: el embarazo se había desarrollado a la perfección, sin ningún problema digno de mención.

Pasados unos meses decidimos organizar el primer viaje familiar. Mi mujer y yo queríamos visitar Barcelona y nuestro mayor deseo era que la niña, que contaba todavía con muy pocos meses, viniera con nosotros. Eso acarreaba problemas: necesitábamos encontrar un alojamiento ideal y que contara con todo lo necesario para que nuestra hija estuviera cómoda en cualquier momento. Esa era, desde luego, nuestra gran obsesión.

Es evidente que no todos los hoteles cuentan con una preparación como tal. Por eso teníamos que escoger con mucho cuidado en qué lugar hospedarnos. Después de analizar pormenorizadamente muchos de los hoteles que la ciudad de Barcelona posee, comenzamos a hacer criba. Gracias a ella nos dimos cuenta del hotel que realmente merecía la pena: el hotel Mercer House Boria Barcelona. Un lugar de cinco estrellas. Para que a mi mujer, australiana de nacimiento, no tuviera ninguna duda de los servicios que ofrecía el hotel, la versión en inglés de la página web fue muy útil.

Un viaje que recordaremos por siempre

El servicio, el restaurante, las instalaciones… todo nos parecía perfecto. Apostábamos por unas vacaciones de lujo en aquel hotel y lo cierto era que no nos íbamos a equivocar. En cuanto llegamos a Barcelona y nos instalamos comenzó a quedarnos claro. Y es que todo estaba dispuesto a nuestro gusto.

La ubicación del hotel, en pleno barrio de El Born, era ideal. Aquel barrio era toda una referencia en el mundo de la moda, algo que mi mujer agradecería. Sin embargo, lo importante era relajarse, descansar, disfrutar de nuestros momentos de ocio. En el hotel lo conseguíamos. Y cuando salíamos a descubrir Barcelona, también encontrábamos dicha sensación.

Los días que pasamos los tres juntos en la Ciudad Condal fueron realmente geniales. Aunque bien es cierto que la niña requería de una atención constante, disfrutamos de mucho tiempo para pasear por las calles de la ciudad, acudir al puerto, visitar la playa de la Barceloneta, la Villa Olímpica… un verdadero oasis de placer.

Han pasado tres años y nos seguimos acordando mucho de ese viaje. Cuando la niña crezca le enseñaremos las muchas fotos que demostrarán que ella estuvo en Barcelona, rodeada de las personas que más la quieren en este mundo y disfrutando de un hotel que realmente merecía la pena. Seguro que en ese momento nos pide repetir. Por nuestra parte, estaremos encantados de hacerlo.