Si a tu pequeño le gusta la música, edúcalo desde bien joven

Aunque os parezca raro, lo cierto es que a muchos niños y niñas desde bien pequeños podemos saber cuales van a ser sus gustos y es que si sus padres son muy aficionados al fútbol es muy probable que el joven también lo sea, así como si los padres son seguidores de las diferentes competiciones de automovilismo, también es muy común que los hijos se declinen por esta opción. Y es los primeros héroes de los hijos son los padres, por lo que siempre se fijarán en ellos como modelo a seguir, de ahí que sea tan importante que los eduquemos bien desde muy jóvenes y es que ellos nos tomarán a nosotros como modelo. Sin embargo, aunque intentemos que un niño opte por una afición u otra, la realidad es que con el paso del tiempo será él o ella quien decida que es lo que le gusta realmente. Pero en el caso de que al pequeño le guste la música, lo mejor es educarlo desde bien joven y es que la música es compleja y requiere años de estudio y para ser un erudito hace falta echarle horas y horas.

Y es que la música forma parte de nuestras vidas, de hecho, estamos tan acostumbrados a su presencia que nos resultaría difícil imaginar muchos momentos sin su existencia. Sin embargo, la música no solo genera diferentes estados emocionales, sino que también encierra numerosos beneficios, sobre todo para los niños. Mejora su memoria, potencia la inteligencia, favorece la atención y aumenta el autocontrol emocional.

La iniciación a la música aporta a los niños grandes beneficios como la seguridad. En ellos crecerá la confianza y se desarrollará el respeto, la colaboración y la ayuda (sobre todo si hay más niños). En la etapa de alfabetización es bueno realizar ejercicios como rimas con sílabas marcadas y acompañadas de gestos, para que los niños canten; de esta manera mejorará también la forma de hablar y será más expresivo y creativo. Seguramente aprenderá a hablar antes que otros niños. Pero no solo eso, sino que la música también aporta concentración y desarrolla la capacidad de aprendizaje de otros idiomas. Si escucha canciones, por ejemplo, en inglés el niño dominará antes este lenguaje. El aprendizaje musical por decirlo de esta manera, potencia la memoria de los más pequeños. Así, entre los métodos más interesantes nos encontramos con:

  • Método Suzuki para que los niños aprendan música. El método Suzuki es un método para aprender a tocar un instrumento musical. Está recogido actualmente en libros y grabaciones para piano, violín, viola, flauta traversa, flauta dulce, violonchelo, arpa, guitarra, contrabajo, canto, charango, Tarka, mandolina y ocarina. Su fundador, el japonés Shinichi Suzuki, estaba convencido de que, si todos los niños aprenden una lengua, también pueden aprender el lenguaje musical. Su método, con más de 50 años, recoge todas las peculiaridades del aprendizaje del habla: empezar muy pronto, respetando el ritmo del niño, repetir las veces que hagan falta, siempre con el apoyo y el aliento cariñoso de los padres, etc… Suzuki basó su enfoque en la hipótesis de que la habilidad musical no es un talento innato, sino una destreza que, de igual modo que todos los niños desarrollan la capacidad de hablar su lengua materna, se puede entrenar.
  • Método Aschero para aprender música con los niños. Al doctor en musicología argentino Sergio Aschero le debemos una escritura musical basada en el color, lo que él denominó Numerofonía. Un sistema de números, colores y figuras que reemplazan la tradicional y compleja escritura musical. Los colores vivos representan los sonidos agudos y los fríos los graves. La simplicidad del método lo hace muy apto para niños pequeños en general y especialmente interesante en niños con problemas emocionales. Por desgracia, existen pocas obras escritas con esta escritura musical.
  • Método Carl Orff para que los niños aprendan música. El músico y pedagogo alemán Carl Orff situaba el inicio de la educación musical en el ritmo del lenguaje, los movimientos y las percusiones que se derivan de él. El inicio del aprendizaje musical surge de las canciones, pero también de las rimas infantiles o las adivinanzas. Los ritmos se trabajan con las palabras y el movimiento corporal. Los niños hacen música con su cuerpo como si se tratara de un instrumento de percusión que emplean cuatro planos sonoros, los pies, las rodillas, las palmas y los dedos. Al cuerpo se suman instrumentos muy simples como el triángulo o el tambor.

El método Kodály, otra de las formas de aprender música

El músico y compositor húngaro Kodály dejó su carrera profesional para poner todos sus esfuerzos en desarrollar sus ideas sobre la pedagogía musical.  Basó su método en la voz, en su opinión el más perfecto y versátil instrumento musical que todos compartimos. Aprendiendo canciones de buena calidad -sólo la música de la mejor calidad es apta para formar a los niños-, el niño se va adentrando en el universo musical, las notas y los ritmos lo que le permitirá abordar aprendizajes más complejos en el futuro. Exponer al niño a la música desde el embarazo y empezar su formación musical en cuanto antes -en torno a los 3 o 4 años-, son otros importantes aspectos del método.

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