La embarazada puede, y debe, ir al dentista

La embarazada puede, y debe, ir al dentista

Estamos en un momento en el que eso de los mitos y leyendas sobre los embarazos no va con nosotros. Si una chica joven se queda embarazada ya no quiere que nadie le diga “trucos de la abuela” o leyendas variadas sobe cómo saber el sexo del bebé, que significa el tipo de antojo que tienes, o si va a nacer con mucho o poco pelo en base a la cantidad de ardor que te provoca el embarazo al final del mismo.

Hoy en día sabemos que ese ardor es provocado por otras cosas, y no por el pelo del bebé.

Y del mismo modo en el que estamos dejando atrás todos esos mitos que lo único que hacían era “molestar”, hoy debemos dejar clara una cosa. La mujer embarazada sí puede acudir al dentista y sí puede practicarse ciertos tratamientos durante el embarazo. Es más, si siente dolor en una muela o un diente no es aconsejable que se aguante, sino que lo mejor es que acuda a un profesional odontólogo que pueda ayudarle.

Un mito más a demoler

La mayor parte de las embarazadas, más por sabiduría errónea popular que se ha ido trasladando de generación en generación que por otra cosa, cree que si tiene un dolor de muelas y debe hacerse un empaste, una endodoncia o incluso una extracción, debe aguantar hasta después de dar a luz porque la anestesia, u otros medicamentos, podrían ser perjudiciales para el bebé. Sin embargo, que quede claro a todos, hoy en día sabemos que eso no es así.

Según la Organización Colegial de Dentistas de España y en base a un estudio de 2015, la anestesia es totalmente segura tanto para la mujer embarazada como para el bebé. Eso sí, debemos asegurarnos de avisar al dentista, desde el primer momento, de que estamos embarazadas para que él sepa qué tipo de medicación puede usar con nosotras y cuál debe ser descartada. Es más, incluso pueden hacernos una radiografía dental estando embarazadas porque la radiación es mínima y focalizada en la mandíbula. Además, por seguridad, el dentista cubrirá tu abdomen con un delantal protector.

¿Queda claro? Es necesario que ninguna mujer se quede sin la atención médica que necesita por miedo a un mito que ha ido pasando hasta pleno siglo XXI y que no verdad.

Otros mitos y leyendas

Como ya hemos dicho, uno de los mitos más extendidos es que si el bebé tiene pelo, tendrás ardor. Sin embargo, la realidad, es que las molestias estomacales se deben principalmente al aumento de progesterona, que hace las digestiones más pesadas, lo que significa que tendrás ardor si estás embarazada tanto si tu bebé nace calvo como si nace con una buena cabellera.

También, aun hoy en día, hay quien aconseja a la mujer embarazada no hacer deporte, lo cual es absurdo. El ejercicio nos ayuda a mantenernos en forma, a aliviar molestias e incluso a tener un parto más sencillo. Uno de los mejores ejercicios es caminar, hora y media como mínimo, y a paso ligero.

Otro gran mito que puede provocar hasta la carcajada de quienes hemos pasado ya varias veces por un embarazo es el cuento ese de las abuelas que dicen que lo que comamos puede influir en el aspecto del bebé. Es decir, si como manzana me sale con ojos verdes, y si como sandía ¿con ojos rojos? No tiene ningún sentido. El aspecto del bebé, lógicamente, lo determinará su herencia genética.

Hay quien dice que no podemos tomar medicinas, y  nadie, en su sano juicio, va a tomarse un medicamento que el médico o la matrona no le ha indicado estando embarazada, pero la realidad es que hay medicamentos que sí podemos tomar y que no causan ningún daño al bebé, así que si tenemos alguna dolencia, lo mejor es acudir al médico para que él nos diga qué podemos tomar y qué no.

¿Te va quedando ya podo para el día D? “Pues no comas picante, porque eso puede provocar el parto”. A ver, ¿alguien puede decirme de dónde se han sacado esa teoría? No hay ninguna conexión entre el estómago y el útero, por lo que puedes comer lo que te dé la gana. Si te pones de parto, no será por haber comido guindilla.

No viajes en avión, dicen. Pues bueno, no hay ninguna contraindicación al respecto. El mayor problema viene por parte de las aerolíneas que no suelen querer que mujeres embarazadas suban a sus aviones, sobre todo en vuelos largos, durante el último trimestre de gestación para evitar que si se ponen de parto en plano vuelo, tengan que aterrizar de emergencia en el aeropuerto más cercano, lo que conllevaría un gasto económico importante para ellas. A nivel médico, no hay problema.

Otros mitos:

  • Sí, puedes tener relaciones sexuales, no dañarás al bebé.
  • Bebé toda la leche que quieras. Esa idea de que si bebés mucha provocará que el bebé tenga más costra láctea es falsa.
  • Si tienes un antojo, y no puedes comértelo, no te preocupes, el bebé no tendrá ninguna mancha en la piel por ello.
  • El café puede afectar a tu tensión arterial, pero si te tomas una taza y tu tensión está bien, no pasará nada.
  • Puedes bañarte todo lo que quieras durante casi todo el embarazo. Solo deberás evitar los baños en las últimas semanas cuando el tapón mucoso se haya desprendido.
  • Tíntate el pelo tantas veces como quieras, no pasa nada.
  • Tendrás estrías si tu tipo de piel es proclive, no te comas la cabeza con remedios caseros. Úntate bien de crema y ya está.
  • Y, por supuesto, la forma de la tripa no indica el sexo del bebé, así que no dejes que nadie te maree al respecto.