Fotografiar a tu bebé

Fotografiar a tu bebé

Últimamente está muy de moda eso de hacer un reportaje fotográfico al bebé para guardarlo de recuerdo y en mi opinión es contradictorio porque la generación de bebés actual debe ser la más fotografiada de la historia teniendo en cuenta la cantidad de imágenes que tomamos de ellos con los móviles, las cámaras e incluso las tablets. Ahora bien, he de reconocer que la calidad de los profesionales y de sus equipos no es comparable a lo que hacemos nosotros en casa, claro está.

A pesar de este pensamiento que tengo sobre las millones de fotografías que deben tener hoy en día lo niños, desde su nacimiento, también reconozco la ilusión de una madre, o un padre, al tener ese recuerdo profesional para toda la vida, de hecho, yo he sido la primera en caer en él porque mis dos hijos, de 8 meses y 3 años, se hicieron hace unos días su primer reportaje fotográfico en el estudio de javiermarlanfotografo.com  y ha sido todo un éxito.

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Los niños, niños son

Lo que sí me da mucha rabia es esa manía que tienen los fotógrafos en tratar a los niños como si fueran adultos: no se van a estar quietos, no van a posar como tú les digas y no van a sonreír cuando se lo pidas. Además, se van a cansar rápido y es probable que si algo no les gusta acaben llorando como una macarena, así que, ¿por qué se empeñan algunos en manejar a las pobres criaturas como si fueran modelos? Que si ponte aquí, ahora haz esto, sonríe, baja el mentón… ¡por amor de Dios! Si no siquiera saben lo que es el mentón.

En este tema, con Javier Marlan estamos encantados. Es un fotógrafo que sabe lo que es trabajar con niños. Se los gana poco a poco a lo largo de la sesión y busca las poses más naturales para lanzar el flash. Les habla con ternura y monta el reportaje como si fuera un juego así que en este caso lo recomendaría al 100%.

Pero es que hay sesiones de fotos que acaban como el rosario de la aurora. Que si el niño llorando histérico por un lado, la madre nerviosa por el otro, el fotógrafo cabreado porque  no puede hacer su trabajo y el padre llevándose las manos a la cabeza mientras piensa en el motivo que le ha llevado a meterse en ese berenjenal. Por ejemplo ¿de qué va esa manía de hacerles fotos a los recién nacidos como Dios los trajo al mundo? Vamos, en cueros. Si quieres fotos de tu bebé desnudo házselas en casa, con el calefactor puesto, o en el baño mientras le enjabonas pero n o en un estudio fotográfico donde rara vez tienen la climatización adecuada.

Es fácil que, llegados a este punto, el bebé coja un resfriado, o se ponga a llorar por el frío que está pasando o simplemente es probable que si aparece por ahí alguien de servicios sociales lleve al niño o niña por maltrato infantil, lo digo en serio.

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