Somos diferentes, pero iguales

Somos diferentes, pero iguales

Soy una persona que odia los extremos porque, por norma general, cuando alguien es extremista tiende a no ver más allá de su nariz y, en los peores casos, a cometer locuras en nombre de aquello en lo que cree, ya sea una ideología, una religión o cualquier otra cosa. No obstante, hay que matizar lo que es un extremismo porque hoy os voy a hablar de igualdad, de niños y niñas, de cómo los estereotipos pueden hacer mucho daño y de por qué somos diferentes, pero iguales.

El feminismo, por mucho que le pese a los grupos más conservadores de nuestro país, lucha por la igualdad. De hecho, en la definición de la RAE podemos leer lo siguiente:

Feminismo: (Del lat. femĭna, mujer, hembra, e -ismo). 1. m. Doctrina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados antes a los hombres. 2. m. Movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres.

En otras palabras, que feminismo es un movimiento que lucha por la igualdad de derechos y deberes entre hombre y mujeres. ¿Fácil, no? Pues aún hay quien no lo pilla y se empeña en decir que el feminismo busca la superioridad de la mujer sobre el hombre. ¿Sabrán leer?

Bueno, a lo que iba. Si el feminismo es la igualdad no me parece un movimiento extremista ni mucho menos, sino más bien algo lógico que en pleno siglo XXI deberíamos tener todas las féminas del planeta tierra, incluso del universo, pero no voy a irme tan lejos. Ahora bien, ¿es necesario reivindicar ese feminismo extremando algunas obviedades?

La semana pasada escuché a una chica quejarse en una tienda de ropa infantil porque no entendía el motivo por el que debían diferenciar entre ropa de niño y de niña. En ese momento me pareció lógico lo que decía porque cuando un bebé nace, sea del sexo que sea, puede lucir el color rosa, azul, amarillo o granate, según preferencias de la madre y según la moda del momento. No debería diferenciarse entonces lo que es para niño de lo que es para niña ¿verdad? aunque del mismo modo podríamos hablar de la moda adulta ya que un hombre tiene el mismo derecho a lucir falda que una mujer, o pantalones. Ahora bien, a pesar de que todo eso es cierto, ¿debemos buscar esos matices hasta el punto de rascar en la tierra el más mínimo granito de arena?

Al final, no creo que sea machista crear secciones en las tiendas de ropa, para él y para ella, porque todos podemos comprar lo que nos dé la gana. A nadie se le prohíbe comprar una falda, sea del sexo que sea, o probársela ¿no?

Catalinos, el conocido mayorista de ropa de mujer al por mayor, diferencia en su web entre ropa de hombre, de mujer, de niño y de niña, pero si no te gusta esa clasificación también puedes encontrar la ropa que necesites por marca y en el caso de los niños y niñas muy pequeños la única sección viable es mora de bebé (sin género). No creo que sea necesario obligar a la sociedad a aceptar un nuevo orden en las tiendas, físicas u online, para fomentar la igualdad entre hombres y mujeres.

Y es que una cosa es la igualdad de derechos y deberes y otra cosa la igualdad física. ¿Tiene derecho un hombre a llevar una camisa rosa con volantes? Sí, por supuesto. Puede lucirla siempre que quiera y apoyo totalmente su decisión sin que por ello haya alguien que crea que es homosexual o transexual ya que puede serlo, o no, y esa camisa no va a decidir por él, así de simple. Pero ¿tiene algo de malo que una mujer lleve esa misma camisa? Pues tampoco ¿verdad? Las chicas pueden llevar faldas con flores y lazos si quieren, y ellos también, por lo que no veo necesaria esa moda “unisex” que está a la orden del día.

La moda unisex crea colecciones de ropa casual que pueden lucir tanto ellos como ellas pero ¿no acabamos de decir que todos podemos lucir la ropa que nos dé la gana sin importar a qué género esté supuestamente dirigida? ¿entonces para qué queremos una moda unisex? ¿no es algo contradictorio?

Educando en igualdad

Tal vez haría falta mayor educación, en casa y en la escuela, y poner menos puntillas en todo lo que la sociedad debe cambiar. Si un niño crece con la idea de que las niñas son iguales que él, que cada uno puede lucir la ropa que le dé la gana y que los estereotipos no existen ¿importaría demasiado si luego en la tienda hay una sección femenina de ropa y otra masculina diferenciada? Yo creo que no.

Yo no soy un hombre, y no pretendo serlo, por eso me considero diferente, pero quiero ser como un hombre, igual a él, y eso aunque parezca lo mismo no lo es.

En el colegio de mi hija han hecho un concurso de cuentos sobre la igualdad para los alumnos de primero, segundo y tercero de la ESO. Los tres mejores cuentos se editarán y repartirán entre los niños de todo el colegio gracias a las ilustraciones de Dibustock y a las donaciones que el AMPA ha hecho para esta actividad. Yo pienso que con este tipo de acciones, y con la tolerancia 0 hacia el machismo en cualquier sentido, es como educamos realmente, no con debates sobre si debemos o no cambiar las secciones de las tiendas de ropa, eso sí me parece algo extremo que ahora mismo no es necesario. Tal vez en un futuro, puede, ¿ahora mismo eso es tan importante?

Importante es que cuando un padre escuche a su hijo hablar de una niña de un modo en el que no debería se le corrija de forma inmediata. Importante es conseguir que cuando un niño y una niña se presenten a un deporte o a un concurso de lo que sea no se presuponga que uno de los dos es mejor que el otro por su sexo sin haber visto nada más de ellos. Importante es que los niños puedan jugar con lo que les dé la gana, sin importar nada más. Eso sí es importante ¿no creéis?