La radiofrecuencia te ayuda a estar más joven y guapa.

Se han puesto de actualidad determinados tratamientos que estimulan la regeneración de las células de la piel de una forma natural. Uno de estos métodos es la radiofrecuencia. Una emisión de ondas electromagnéticas de alta frecuencia, aplicadas sobre zonas delimitadas del cuerpo, que entre otras cosas estimula la producción natural de colágeno y elastina. Las proteínas responsables de la tersura y flexibilidad de la piel.

Los expertos de L4 Santander, un gabinete de cuidados personales de la capital cántabra, que llevan años aplicando este procedimiento, nos comentan que se trata de un tratamiento seguro, indoloro y no invasivo.

Con la radiofrecuencia se consigue calentar las diferentes capas de la dermis, de una manera controlada. El blog de la empresa Sanitas comenta que aplicando entre 4 y 10 sesiones en la misma zona se consigue un cambio estético destacable. La piel aparece más joven, tersa y luminosa.

Con la radiofrecuencia se consigue, entre otras cosas, aumentar la producción natural de colágeno de nuestro cuerpo, que va disminuyendo a medida que nos hacemos mayores, se reactiva la circulación sanguínea periférica, la de los vasos capilares que recorren la piel, favorece el drenaje linfático y activa la migración de los fibroblastos, las células del tejido conjuntivo responsables de fabricar el colágeno, el ácido hialurónico y otras sustancias necesarias para la reconstitución de las células.

Las sesiones de radioterapia se utilizan para tratar diferentes signos de la edad y problemas que aparecen en la piel. Conozcamos un poco más de este tratamiento.

¿En qué partes del cuerpo se aplica la radiofrecuencia?

En la constante evolución de los tratamientos estéticos, la radiofrecuencia ha emergido como una técnica innovadora, no invasiva, que contribuye al rejuvenecimiento de la piel, estimulando los propios mecanismos con los que el cuerpo cuenta para reparar los tejidos dañados. Esta tecnología, basada en la aplicación de ondas electromagnéticas, se ha vuelto una aliada en la búsqueda de una apariencia más joven y saludable. Exploraremos, a continuación, las partes del cuerpo en las que se aplica la radiofrecuencia, desentrañando los problemas que aborda y los efectos que logra:

  1. Rostro y cuello: En este caso se utiliza para reducir arrugas y líneas de expresión y combatir la flacidez. Al estimular la producción de colágeno y elastina en una parte localizada, se mejora la firmeza y elasticidad de la piel. Reduciendo visiblemente las arrugas y líneas finas, y proporcionando un aspecto más joven y radiante.
  2. Abdomen y zona lumbar: Aquí se emplea para combatir la celulitis y disolver las bolsas de grasa que se forman alrededor de la cintura. Lo que comúnmente llamamos flotador. Con la aplicación de la radiofrecuencia en esta área, se ayuda a tensar la piel, reduciendo la flacidez y mejorando la apariencia de la celulitis. Debemos partir de que no es un tratamiento milagroso en sí mismo, sino que debe complementarse con otras medidas como el uso de una alimentación equilibrada y la práctica regular de ejercicio. De todos modos, con la radiofrecuencia se pueden acelerar los resultados, contribuyendo a conseguir una silueta más firme y esculpida.
  3. Muslos y glúteos: La radiofrecuencia en muslos y glúteos favorece la producción de colágeno, reduciendo la celulitis y mejorando la firmeza de la piel. Ayuda a esculpir el contorno corporal de manera no invasiva.
  4. Brazos: Se puede utilizar como un método para combatir la flacidez en la parte superior de los brazos. La radiofrecuencia aplicada en los brazos estimula la contracción del colágeno, mejorando la tonicidad de la piel. De esta forma se logran unos brazos más definidos y firmes.
  5. Área de los ojos: Es un tratamiento indicado para reducir arrugas y líneas finas alrededor de los ojos. Las temidas patas de gallo. Aplicando la radiofrecuencia en esta zona específica, se disminuyen las arrugas, aportando una apariencia más descansada y rejuvenecida a los ojos.

Lo interesante de aplicar la radiofrecuencia en todas estas partes del cuerpo es que permite abordar problemas estéticos específicos, en zonas muy localizadas, consiguiendo unos resultados notables sin llegar a recurrir a la cirugía.

Cómo se aplica.

La radiofrecuencia tiene unos efectos rápidos, pero no instantáneos. Debemos aplicar varias sesiones en una misma zona para apreciar los resultados. Antes de comenzar el tratamiento, se realiza una evaluación inicial para estudiar las características del paciente y determinar los objetivos estéticos que se quieren alcanzar. Es habitual tomar fotografías para realizar un seguimiento del tratamiento, que servirá de prueba y de guía tanto para el experto como para el cliente. Para que se puedan apreciar los avances conseguidos.

Antes de cualquier sesión, se limpia cuidadosamente la zona a tratar. Eliminando cualquier residuo de maquillaje, cremas o aceites que puedan quedar sobre la piel, asegurando una superficie libre de obstrucciones.

Seguidamente, se aplica un gel o crema conductora en la zona a tratar. Este producto ayuda a mejorar la conductividad de las ondas electromagnéticas y facilita el deslizamiento de los aplicadores.

Dentro del aparato de radiofrecuencia, el profesional selecciona los parámetros adecuados en el dispositivo, ajustando la intensidad y la frecuencia según el tipo de tratamiento y las necesidades del paciente.

Para suministrar las ondas electromagnéticas se utiliza un aplicador de radiofrecuencia, que nos puede recordar a una pistola lectora de código de barras, y que se coloca directamente sobre la piel. El aplicador se mueve de manera controlada sobre la zona, emitiendo calor de manera uniforme en las capas dérmicas y sub dérmicas.

Durante el procedimiento, los pacientes suelen experimentar una sensación de calor en la zona tratada. Esta sensación es normal y es indicativa de que la radiofrecuencia está estimulando las capas más profundas de la piel.

La duración del tratamiento varía según la zona tratada y los objetivos específicos. En general, las sesiones suelen durar entre 30 minutos y una hora. Después del tratamiento, se puede aplicar una crema calmante y se proporcionan recomendaciones para el cuidado posterior de la piel.

Cuando una persona inicia un tratamiento, lo aconsejable es recibir una sesión a la semana hasta lograr los objetivos deseados. Una vez culminado el tratamiento, se pueden recibir 4 o 6 sesiones al año, esparcidas en periodos similares, a modo de mantenimiento.

Beneficios de la radiofrecuencia.

Un artículo publicado en el periódico El Español remarca especialmente los beneficios que reporta la radioterapia en el tratamiento de la celulitis. Aplicando ondas magnéticas en una misma zona se consigue ir removiendo los cúmulos de grasa y romper los nódulos, al tiempo que las capas de la piel se estiran y se vuelven más tersas.

Aparte del tratamiento de celulitis y de la estimulación de la producción de colágeno, de la que hemos venido hablando a lo largo de todo el artículo, estos son otros beneficios que reporta esta técnica a nuestra piel y nuestro cuerpo.

  • Reducción de arrugas y líneas de expresión:

La radiofrecuencia ayuda a suavizar y reducir las arrugas y líneas finas que aparecen en diferentes partes de nuestro cuerpo, como en la frente, alrededor de los ojos, en el cuello, en el escote, etc. Lo que contribuye a un aspecto más juvenil y saludable.

  • Mejora de la elasticidad cutánea:

Las sesiones de radiofrecuencia mejoran la elasticidad de la piel, proporcionando un efecto tensor que contrarresta la flacidez y la pérdida de firmeza.

  • Rejuvenecimiento facial integral:

Al aplicar radiofrecuencia en el rostro y el cuello se ofrece un rejuvenecimiento facial integral al abordar múltiples signos de envejecimiento, como la pérdida de volumen, la flacidez y las arrugas.

  • Estimulación del metabolismo celular:

La radiofrecuencia favorece la circulación sanguínea y el flujo de oxígeno, estimulando el metabolismo celular. Esto contribuye a una piel más saludable y radiante. Ya que de esta forma se consigue que el riego sanguíneo llegue a todos los extremos de la piel, aportando a las células los nutrientes que necesita y retirando los materiales de desecho.

  • Tratamiento de cicatrices y estrías:

Este tratamiento también mejora la apariencia de cicatrices y estrías que han quedado sobre la piel después de una operación o un embarazo. Ayudando a suavizar y difuminar estas marcas en la piel.

  • Contorno corporal y reducción de volumen:

La aplicación de radiofrecuencia en áreas como el abdomen ayuda a esculpir el contorno corporal al reducir la grasa localizada y mejorar la firmeza de la piel.

  • Tratamiento de bolsas y ojeras:

La radiofrecuencia aplicada en el contorno de los ojos ayuda a reducir la apariencia de bolsas y ojeras al mejorar la circulación sanguínea en la zona y estimular la elasticidad de la piel.

  • Resultados duraderos y progresivos:

Los beneficios de la radiofrecuencia son graduales y acumulativos. A medida que el colágeno se regenera, los resultados se vuelven más evidentes con sesiones adicionales, y los efectos tienden a perdurar en el tiempo.

  • Procedimiento no invasivo y sin dolor:

Este es uno de los beneficios más significativos de esta tecnología. La radiofrecuencia es un tratamiento no invasivo que generalmente no causa molestias significativas. Los pacientes pueden reanudar sus actividades diarias después de cada sesión sin necesidad de pasar por ningún tiempo de recuperación.

La radiofrecuencia es un método interesante para ayudarnos a conseguir el aspecto deseado.

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