Prepara tu casa para la llegada de un bebé

La llegada de un bebé a una casa supone muchas alegrías para todos los miembros de la familia, pero implica también muchos cambios en el hogar. Desde los horarios hasta las rutinas de salir a hacer deporte, todo varía y los padres han de adaptarse a las necesidades de su pequeño.

Pero los cambios en casa no se quedan ahí. Especialmente en el caso del primer hijo, debemos modificar una serie de cosas y hábitos para hacer de nuestro hogar un lugar seguro para los niños, que serán desde el momento de su llegada la principal prioridad de la familia.

Nadie está libre de sufrir un accidente en casa, pero los más pequeños son quizás los más vulnerables en este aspecto y, por ello, una de las principales medidas de seguridad que debemos tomar es no dejarlos nunca solos y tener siempre a alguien a su cuidado.

La limpieza es también fundamental a la hora de tener un hogar seguro para nuestros hijos. Cuanto más pequeños son más tiempo pasan tirados por el suelo tratando de aprender a gatear a caminar, por lo que es conveniente evitar la suciedad para prevenir infecciones. También de mayores, ya que suelen tirar sus juguetes por el suelo para ponerse a jugar en un espacio más grande.

Y referente a la limpieza, los productos tóxicos que usamos para la misma pueden ser una fuente de intoxicaciones, uno de los accidentes más comunes entre los más pequeños. Para evitar que entren en contacto con ellos, en lugar de guardarlos, como sucede en muchas casas, en el mueble que se encuentra debajo del fregadero, debemos tratar de ponerlos en un lugar lo más alto posible para que no estén a su alcance. Lo mismo es conveniente hacer con otro tipo de productos que pueden ser perjudiciales para ellos si los ingieren, como es el caso de los cosméticos.

También en la cocina debemos tener presentes los posibles peligros como las quemaduras con los hornillos o las fugas de gas si el niño mueve la rueda que lo regula. Una forma de asegurar esto es no dejarse nunca abierta la llave de paso del gas.

Las escaleras pueden ser también un gran peligro para los niños en las casas. Pero este peligro tiene una solución muy sencilla. Basta con poner puertas a cada extremo de la escalera para evitar que los niños accedan a ellas y sufran alguna caída.

En el baño, por otro lado, podemos tirar de alfombras antideslizantes o pequeñas pegatinas con el mismo uso para instalar en el suelo de la bañera o ducha para que los niños no resbalen, ya que tienen menos estabilidad que un adulto cuando comienzan a dar sus primeros pasos.

Las cerraduras son también un aspecto a tener en cuenta. Es conveniente eliminar o bloquear aquellas susceptibles de que el niño las modifique, como las que están en las habitaciones y que no necesitan de una llave para moverlas, sino que se pueden cerrar con un simple pestillo. ¿Qué conseguimos con esto? Pues que si el niño se encierra por accidente o jugando en la habitación y le ocurre algo cuando esté dentro, podamos acceder con rapidez a su auxilio. Como se trata de un trabajo que requiere de un cierto conocimiento, podemos llamar a alguna empresa especializada para realizarlo como puede ser la cerrajería Vizcay.

Los enchufes son otros de los posibles peligros para los niños. Pero es muy sencillo evitarlo, ya que en cualquier ferretería, tienda de bricolaje o gran superficie podemos encontrar unos sencillos tapones que se adaptan a los agujeros de los enchufes cuando estos están vacíos. De esta manera evitaremos el contacto con el cuerpo de los pequeños.

Aunque los juguetes están destinados para los niños y pasan un sinfín de controles de seguridad por parte de los Gobiernos, no está de más que los revisemos antes de dejárselos para asegurarnos de que no contienen piezas muy pequeñas como para que se las traguen o laterales cortantes.

Por último, si nuestra casa tiene jardín, no podemos olvidar los peligros que este entraña para el niño ni perderlo de vista en ningún momento. Si tenemos una piscina en nuestro hogar, por su seguridad esta debería estar vallada y con las puertas cerradas. Asimismo, si es posible, sería muy conveniente tenerla tapada cuando no se use para evitar accidentes indeseados como pueden ser los ahogamientos.

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