¿Cómo han de ser los zapatos de nuestro bebé?

Este tema causa gran controversia en la mayoría de las madres primerizas. No muchos saben cómo escoger la ropa y el calzado de los bebés, pero que cumpla ciertos requisitos es fundamental para que estas no interfieran en el desarrollo de nuestro hijo y que este pueda explorar y evolucionar en todos sus aspectos físicos, mentales, sociales y cognitivos con total naturalidad.

Por ello, en este artículo de hoy vamos a centrarnos en daros pequeños consejos para que sepáis como escoger correctamente el mejor calzado para vuestro hijo en cualquier situación que se os presente.

 

La importancia de toquetear y llevarse cosas a la boca

Aunque os parezca que esto no tiene relación con el tema, creedme que la tiene. Y, si no me creéis, esperad y seguid leyendo.

Una de las cosas más esenciales en el desarrollo de un bebé es permitirle experimentar con su entorno, y esto solo ocurre si permitimos que nuestros hijos tengan plena libertad de movimientos (bueno, vale, sí, con ciertas limitaciones y siempre bajo nuestro expreso ojo avizor, sin duda).

Es total y absolutamente común en los padres primerizos que estén siempre pendientes a sus hijos… y que, por temor a que se hagan daño o se lleven cosas feas a la boca, les impidan realizar cierto tipo de movimientos por la casa y por los parques. Tú también habrás visto cómo estos padres riñen a sus hijos por correr, meterse las manos en la boca, escalar e, incluso, por el simple hecho de jugar en la tierra del corral del parque.

Lo que la mayoría de las personas no saben es que los niños aprenden mediante el tacto y la experimentación sensorial. Los niños tienen muchísimas formas de aprender, por supuestísimo, pero esta, junto con la “ley esponja”, son las más importantes de cuidar.

Los niños necesitan tocar y llevarse cosas a la boca para conocer y asimilar cosas del mundo en el que acaban de nacer. Esto no es malo, porque, además, usan el sentido del gusto para calmarse y tranquilizarse (sobre todo cuando empiezan a salirle los dientes), que es cuando más van a chupar o a morder objetos. Esto también va a ayudarles mucho a desarrollar la coordinación en la boca, la mejilla, la lengua y los labios.

Por lo tanto, siempre que estés atento a que no se lleve a la boca objetos peligrosos, cortantes o tóxicos, déjale experimentar y ser ellos mismos.

 

¿Qué es la ley esponja?

Quiere decir que el niño aprende todo lo que le pongas por delante, absorbe todo cuanto le enseñes como si fuese, literalmente, una esponja.

Hasta los tres años, el cerebro tiene una plasticidad enorme: es decir, se expande hasta para acoger todos los conocimientos que le lleguen desde su entorno. Hasta aproximadamente los tres años, un niño tiene una capacidad para aprender cosas nuevas bestial, y es el momento en el que más tenemos que aprovechar.

De hecho, muchísimas escuelas infantiles han integrado un idioma (el inglés, sobre todo) desde el inicio más temprano (los seis meses) para aprovechar esta capacidad y, así, combatir contra la dificultad que se nos presenta al aprender un idioma extranjero.

Por ello, aprovechar los primeros años en la vida de un bebé es crucial para guiarles por el camino correcto del aprendizaje y expandir al máximo todos sus sentidos, que es lo que le va a ayudar más en la vida.

 

Pero ¿y los pies? ¿También son importantes?

¡Claro que lo son, por supuesto!

El tacto no está solo en las manos: todo nuestro cuerpo tiene en sentido del tacto integrado. Por supuesto, los pies también. De hecho, el tacto está integrado en la capa más profunda de la piel, por lo que está en todas las partes de nuestro cuerpo: en las manos, en los pies, en el brazo, en el estómago…

Esto quiere decir que también es sumamente importante que permitamos, al menos en casa y en entornos controlados, que un bebé libre de zapatos y calcetines experimente el nuevo mundo en el que ha nacido.

De hecho, el método Montessori propone una serie de ejercicios y actividades para potenciar el tacto en los pies que son realmente sencillos de llevar a cabo:

  • Circuito sensorial: consiste en crear un recorrido en casa en el que el niño tenga que pasar descalzo por texturas completamente diferentes (arena, papel, agua, papel albal, mármol…), de forma que sus pies toquen y experimente diferentes tonos, temperaturas, tactos y formas. De este modo, el cerebro empieza a asimilar que hay ciertos materiales que son distintos.
  • Pintura de pies: ponemos un papel blanco que ocupe toda la superficie e impregnamos los pies de nuestros hijos con pintura. ¡Ya verás qué risas se pega cuando vea que sus pisadas dejan marca! Pronto lo verás empezar a experimentar y a dibujar con los pies. Pero ten cuidado y evita que la chupe, porque puede intoxicarse y ninguno quiere eso.

 

Por todas estas razones, un calzado adecuado es muy importante

Es super importante que el niño sienta el zapato en sus pies, así como que, por supuesto, no se haga daño al llevarlos puestos. Por eso, hoy vamos a darte ciertos consejos para que puedas escoger el zapato perfecto para tu bebé.

De hecho, desde Elesanbebe, especialistas en calzado y ropa de bebe niño 0 a 36 meses nos explican que, como padres, debemos ser conscientes de que el zapato debe ser como una segunda piel, y no algo que dificulte y dañe la extremidad inferior de nuestra criatura.

Olvídate, como padre, de que “este zapato es muy bonito y le pega con X vestido”. Tu prioridad como padre es que tu hijo esté cómodo y no pueda hacerse daño.

  • Ha de ser flexible. ¿A ti te gustan los zapatos duros y que son más tiesos que una capa de madera? Para mí, personalmente, no hay zapato más incómodo y que más daño me haga que un zapato fijo, grueso y duro. De hecho, vuelvo a repetir: ¿no has escuchado nunca que un zapato ha de ser como una segunda piel? ¿Acaso has visto un pie tenso y tan duro como una piedra? Entonces, no hagas que tu hijo calce un zapato así, porque vas a destrozarle los pies.
  • Por supuesto, intenta que sea ¿Tú te imaginas a un bebé que es nuevo en el mundo corriendo con unos zapatos que pesen? A mí tampoco me suelen gustar mucho las botas porque, literalmente, pesan muchísimo. Un buen calzado para tu bebé (y para ti, ¿qué demonios?) ha de ser ligero. De esta forma, también le permitirá libertad de movimientos sin tener que forzarse todo el tiempo en tratar de mantener el equilibrio.
  • Intenta que sea lo más transpirable que puedas para que no le sude mucho el pie. No hay cosa más incómoda que llevar un zapato que no transpire y sentir el aire caliente entorno a tu pie. Esto implica que el pie no respire y que sude, por lo que se queda húmedo en el zapato. Un pie no puede estar húmedo, da igual la edad que tenga, porque pueden aparecer hongos (que aparecen en sitios húmedos y cálidos). Por lo tanto, compra zapatos que transpiren en condiciones.
  • Intenta, además que tenga punteras redondeadas. ¿Por qué? Porque de esta forma los dedos de nuestro bebé tendrá espacio más que suficiente para poder moverse con plena libertad. Consejo: trata de que, entre zapato y dedos, haya al menos un centímetro para que los dedos de niño no se aprieten. Porque imagino que a ti tampoco te hace mucha gracia tener unos zapatos cerrados en el pie que te duela al caminar, ¿no es así? Los zapatos de punta redondeada son los mejores para prevenir esto.
  • Hasta que el bebé no sepa atarse los cordones, trata de que los zapatos tengan sistemas de fijación sencillos. Velcro, por ejemplo. De esta forma, también ayudas a que el bebé aprenda a ponerse los zapatos y a atárselos sin que tenga que liarla mucho con los zapatos. Que, por cierto, el velcro viene de lujo para trabajar el sistema de psicomotricidad fina es, y cito textualmente, “aquella en donde trabajamos distintas tareas y actividades que hacemos con nuestras manos. Gracias a ella podemos desarrollar distintas habilidades de precisión y de coordinación de diferentes partes de nuestro cuerpo”. Por ejemplo, la pinza “dedo índice – dedo pulgar” es la pinza de la psicomotricidad fina que más se trabaja. Coger el velcro y cerrarlo es un ejercicio muy práctico para trabajarla.
  • Como ya te hemos advertido antes, trata que sean efectivos, no bonitos. A mí lo que me va a importar cuando lleve a mi hijo al parque no es que sea el niño con los zapatos más bonitos de todos los niños… sino que mi hijo tenga libertad de movimientos sin que tenga que hacerse daño. Quiero que sus pies tengan salud y que mi hijo pueda disfrutar sin sentir que está haciéndose polvo sus pies.

 

Sobre todo, salud

Ya te hemos explicado las razones de por qué el zapato es tan importante en un infante y te hemos dado las pautas para conseguir un buen calzado… pero la última palabra, como padres, siempre la tenéis vosotros.

Os pido que, de igual forma, recordéis que la salud va primero. Antes que nada.

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