Los extremos nunca fueron buenos

Cuando tenemos nuestro primer hijo todo es nuevo para nosotros y eso conlleva temor, confusión e incluso agobio por si lo que estamos haciendo es o no correcto, por eso debemos ser un poco menos emocionales y más racionales en este sentido ¿acaso todo hombre o mujer nació sabiendo ser madre o padre? Por supuesto que no, y sin embargo la raza humana siguió adelante, así que algo debemos llevar intrínseco en nuestra genética, como animales que somos al fin y al cabo, para que en el 90% de las veces todo salga a pedir de boca. Eso no significa que no debamos consultar con nuestro pediatra o nuestra matrona todas las dudas que puedan surgirnos, lo que significa es, simplemente, que no debemos llevarnos las manos a la cabeza a la mínima de  cambio.

Si bien es verdad que, como madre experimentada de tres chavales que cuando no tienen un pito tienen una falta, yo siempre recomiendo un seguro médico familiar (adeslasenrivas.es es el nuestro y nos va muy bien) y tener a mano siempre la localización de una farmacia que esté abierta 24 horas “por si las moscas” (en Castellón siempre está de guardia la Farmacia San Félix 75), la realidad es que casi siempre damos la voz de alarma aunque no haga falta.

No seamos madres sobreprotectoras

En mis doce años como madre de uno, dos y luego tres niños, he visto brazos dislocados, narices rotas sangrando a mares e incluso a mi hijo pequeño, con dos años, tocando los cables pelados de una pequeña lámpara y llevándose una descarga eléctrica importante, y sí, me alarmé, pero es lo normal, tal vez lo de la descarga eléctrica no  pero el resto sí.

Que ocurran cosas así es algo que está a la orden del día, sobre todo cuando tienes tres hijos que no paran quietos, por lo que lo mejor es empezar a acostumbrarse desde el principio. No los podemos llevar entre algodones, y tampoco lo necesitan. No se van a romper cuando vayamos a cambiarles el pañal y tampoco es muy común que sufran una parada cardiorespiratoria por la noche (muerte súbita) aunque sea uno de los mayores temores que tenemos las madres, así que relajaos un poco y disfrutad de vuestra maternidad antes de que os deis cuenta de que se os ha pasado volando mientras estabais agobiadas por todo lo que hay a vuestro alrededor.

Ocurre lo mismo con el tema de la desinfección ¿hay que desinfectar el biberón, la tetina y cuidar la higiene de nuestro hijo? Por supuesto que sí, no hacerlo podría ser catastrófico para algunos bebés, pero ¿hay que ser tan exagerados como a veces nos hacen pensar? Pues no. Al principio lo hierbes todo, lo pones al baño maría, intentas que nada roce el suelo, que sus juguetes estén impolutos y que nada ni nadie pueda acercarse a vuestro bebé sin lavarse antes las manos, pero luego, con el paso de los meses, si se cae el chupete al suelo lo coges y tras enjuagarlo un poco se lo das al niño tranquilamente; si se pone a gatear, se mancha, y se lleva las manos a la boca pues… ¡defensas! No hay que ser extremista, ni para un lado ni para el otro, pues serlo puede ser perjudicial, tanto para el bebé como para el resto de la familia.