Los abuelos canguros

Los abuelos canguros

Cada vez es más habitual la figura del abuelo canguro. O lo que es lo mismo, los abuelos que tienen que encargarse del cuidado de sus nietos ya que los padres por motivos laborales no pueden hacerlo. Solo hay que echar un vistazo a las puertas de los colegios para comprobarlo. Y antiguamente era “echar una mano” es decir ir a buscarles o llevarles al colegio, pero ahora se han convertido en abuelos full time, es decir a tiempo completo. Tienen que darles de comer, merendar, hacer los deberes e incluso meterles en la cama.

He leído que el 33% de los padres y madres se incorpora al trabajo antes de que abra el colegio y el 59% abandona la oficina después de que los centros educativos cierren sus puertas. Con todo esto, su labor se hace vital, llegando a ser los primeros en Europa.

Yo viví esta situación durante los primeros años de mi hijo Iker. Para mi marido y para mí era imposible poder compaginar nuestros horarios y tuvimos que recurrir a mi madre. La pobre mujer se encargaba de todo. Nunca podré agradecerla todo lo que hizo. Lamentablemente ahora me acuerdo mucho de ella porque he tenido un segundo hijo. Pero ella no se puede ocupar ya que desde hace un año se encuentra en esta residencia de ancianos en Barcelona llamada  Benviure, y aunque se encuentra muy bien atendida, porque son grandes profesionales, ni su físico ni su mente es la misma de cuando hacía de canguro.

Mi madre siempre me ha dicho que para ella cuidar de su nieto era algo fantástico, ya que le servía para sentirse útil. Y es cierto porque esta actividad les impulsa a moverse, a salir de casa, a reír y a luchar. Muchos se olvidan de sus dolores y de sus achaques y, sobre todo, se sienten acompañados, algo muy importante ya que el sentimiento de soledad es, actualmente, una gran enfermedad entre los mayores, que desciende del 26,8% al 13,4% cuando se hacen cargo de sus nietos. Quizás sea un punto de vista egoísta, pero es cierto.

Tengo más estadísticas. Según un estudio realizado por el Imserso, el 22 por ciento de las abuelas y el 24 por ciento de los abuelos apoyan hoy en día a sus hijos en el cuidado de sus nietos. De los que lo hacen, el 44 por ciento realiza estas labores todos los días, y el 30 por ciento, varias veces por semana. Además, también es cierto que muchas pensiones son las que ayudan a llegar a fin de mes. Así que cuando escucho que el Gobierno va a congelar los sueldos o les sube de manera ínfima me pongo enferma.

¿Última generación?

No obstante, los sociólogos si es verdad que advierten que lo que sirve para hoy, quizá no valga para el futuro. Mientras que ahora conviven la última generación de amas de casa con la primera de madres trabajadoras, dentro de unas décadas no está muy claro que esas nuevas madres queramos ejercer el mismo rol de las abuelas-canguro de hoy. La verdad es que yo no me veo cuidando de mis nietos, pero nunca se sabe.

Lo que tengo claro es que mi madre disfrutó mucho cuando tuve que hacer de canguro, pero el que más lo hizo fue mi hijo. Iker tuvo la oportunidad de disfrutar de la sabiduría, del cariño de un abuelo, mi segundo hijo, Carlos, no podrá hacerlo.