Mi bebé… ¡mi vida, mi amor!

Mi bebé… ¡mi vida, mi amor!

Antes, cuando veía a algunos padres ponerse tan “ñoños” ante sus bebés e hijos, pensaba verdaderamente que hacían el ridículo y que yo jamás actuaría de esa manera tan “tonta” cuando sería madre. Ayyyyy… ¡no digas nunca de esta agua no beberé! o ¡este cura no es mi padre! ¡Cuánta razón tienen estos conocidos y sabios refranes! Pues, ahora que soy madre desde hace tan sólo tres meses actúo de la misma manera que esos padres –incluso de forma más “ñoña”– que aquellos padres de los que tanto me burlaba.

De hecho, para mí, mi bebé es la octava maravilla del mundo, lo más grande que jamás se haya engendrado. Por ello, quise que su llegada al mundo quedase inmortalizada en un álbum de fotos y en un vídeo que encargué a unos de los más conocidos y prestigiosos estudios de fotografía de Barcelona: Filmworks, un estudio formado por los fotógrafos Abel Rosado y Xabi Torres en el año 2006. Aunque, sean especialistas en fotografías de boda, se dedican asimismo a cualquier trabajo fotográfico artístico que se les encargue. De hecho, hay que reconocer que son cada vez más numerosos los padres que deciden inmortalizar los primeros días de vida de sus hijos a través de unas sesiones fotográficas profesionales. Si bien retratar a las familias no es un fenómeno nuevo, ya que se trata de una costumbre bien instalada en España desde hace décadas, sí que es verdad, no obstante, que la fotografía denominada “neew born” cobra cada vez más fuerza como nueva tendencia. Son, en efecto, muchos de los fotógrafos profesionales quienes se especializan día tras día en este tipo de producciones y que aprenden, de hecho, las técnicas necesarias y fundamentales para posicionar de forma correcta a los recién nacidos para que éstos se sientan cómodos y salgan fotogénicos.

El auge de los retratos familiares

Dentro de los retratos familiares se encuentra un nuevo nicho que día tras día va cobrando cada vez más fuerza y notoriedad, y éste es el de inmortalizar a nuestros queridos retoños en sus primeros días de vida. Los grandes momentos que giran en torno a ello, como el embarazo y la maternidad se tienden a inmortalizar también. A estos grandes momentos les siguen, obviamente, las fotografías de niños/as un poco más mayores, etc. Esta tendencia se ve aumentada sobre todo durante las fiestas navideñas cuando las familias desean enviarles a sus seres queridos instantáneas para felicitarles y desearles lo mejor en estas fechas tan entrañables. Parece ser que quien impulsó este fenómeno, o por lo menos quien le dio mayor protagonismo, fue la retratista australiana, Anne Geddes, quien empezó a fotografiar a los bebés en la década de los 90 convirtiéndolos en auténticas estrellas, lo que gustó mucho. Yo, de hecho, me acuerdo de haber visto algún que otro de estos retratos y de haberme quedado boca abierta ante tanta pureza, inocencia y belleza. Los rostros de los recién nacidos tienden a cambiar de forma muy rápida, por ello se recomienda fotografiarlos pasados tan sólo unos días para que queden inmortalizados para siempre sobre papel o vídeo. Los retratos suelen hacerse en camas diminutas o sobre mantitas en posición relajada y sonriente… Si bien algunos papás piden que se fotografíe a sus retoños desnudos, hay que saber que las partes íntimas están prohibidas fotografiarlas, tanto para preservar la intimidad como la higiene. Lo más importante es desinfectar de forma adecuada el lugar y de vestir al bebé con ropa suave para no irritar su tierna piel.

Por otra parte, la luz debe ser natural y no se deben utilizar flashes ya que ello puede ser nocivo para la visión del infante. Para relajar al bebé, también es común musicalizar el ambiente con un sonido denominado ruido blanco que lo tranquiliza y le recuerda su etapa como feto. Estas medidas permiten relajar al máximo el ambiente y tranquilizan, a la vez, a los papás. Estas sesiones no suelen duran más de cuatro horas, y siempre y cuando el infante disfrute de un buen estado de salud y se sienta cómodo. Personalmente, lo que más me llamó la atención durante las sesiones que hicimos con los fotógrafos del estudio barcelonés Filmworks, fue la manera tan dulce que tuvieron estos profesionales de envolver a mi bebé al igual que lo hicieron en la clínica durante las primeras horas de vida de mi hijo. ¡Me emocioné muchísimo! Y bueno… el resultado obtenido es extraordinario y, aunque a día de hoy yo también me haya vuelto completamente “ñoña” y “tonta”, no me arrepiento en absoluto de haber inmortalizado los primeros días de vida de mi gran amor, del mayor tesoro de mi vida: ¡mi hijo!